miércoles, 9 de noviembre de 2011

terrible hermosura

Vida.
¿Para qué coño vivimos?

Si nos basamos en la escuela psicológica del humanismo, la vida se resume a un par de conceptos muy básicos donde las incógnitas de la vida aparentemente desaparecen y nos queda la dura tarea de vivir sin la oportunidad de excusar nuestros fracasos -o nuestros fracasos en intentar- en los misterios que heredamos por el simple hecho de mirar hacia el frente.
Si creemos en ella, vivimos para alcanzar la autorealización, que es el conjunto de necesidades fisiológicas y psicológicas del ser humano.
Éste, mis queridísimos fantasmas, es el concepto más desilucionante y triste que existe.

Yo, quisiera vivir con la esperanza de que existe una razón sublime y veráz de que somos seres necesario, quisiera tener la certeza de que mi respirar es más que un proceso humano de reciclaje de Dióxido de Carbono. Quisiera que estar loco, siguiese siendo tan bello como lo fue en otros siglos.

Me niego a resignarme a un método que le pone nombre, apellido y finalidad a mis aspiraciones, y por tal continuaré con mi vida tratando de tener las agallas de respaldar mis palabras con acciones.

Soy humanista, según algunos, floja... Pero si me preguntas a mí, soy la única que no tiene nada que perder.

Así que ignoraré todos los avances y seguiré preguntando; ¿para qué coño vivimos?

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