viernes, 2 de diciembre de 2011

Cartas a RMR

Para mí, ésta carta es un tanto contradictoria, donde el autor desacredita sus propios argumentos. ¿Cómo puede decirle a alguien que no busque consejos ni segundas opiniones sobre sus escritos, pero al mismo tiempo dedicar dos páginas a hacer exactamente eso? Yo creo firmemente que para poder escribir, escribir bien, se debe saber de escritura, se debe conocer la belleza de otros autores, quererlos, amarlos, y de la misma forma, refutar las creaciones de otras; entender aquello que hace que una poesía sea monótona, y que una narrativa no sea lo suficientemente fugaz como para atrapar al lector desde la primera mayúscula hasta el punto final.
Concuerdo con el autor cuando dice para aquel que crea, no hay vida pobre ni lugar indiferente; en todo hay belleza, en todo hay una historia que vale la pena contar. Siempre quedarán recuerdos, fragmentos de vida, donde uno se pueda resguardar, y a partir de esa semilla, madurar las palabras que formarán los párrafos y versos de un recuento.
Sin embargo, creo que se exagera un poco durante la carta, pues fomenta que la escritura sea el epicentro de la existencia del autor, el único amor, su pasión, su dicha y sus suspiros. Sí, mientras que es cierto que al momento de plasmar las historias uno debe ser devoto a la pluma y al alma, uno debe vivir para poder recordar, para poder crear.
La vida va más allá del ser autor.

Comment j'ai découvert que Noël n'existe pas.

Triste. Nada poético. Lamentable.
Una tarde cualquiera, o noche, sinceramente no recuerdo, paseaba por los canales hasta aterrizar en Warner, donde sintonizaba "Friends". Recuerdo claramente que era un episodio de Navidad, donde Ross quería evitar que su hijo Ben descubriera que Santa no existía. Yo no entendía mucho, ya que Santa si existía -para mí-. Era incongruente, irreal, los escritores se habían equivocado obviamente, ¡SANTA CLAUS ERA REAL!
Tantas veces había respondido mis cartas, había comido mis galletas, había entendido justamente qué muñeca quería. Siempre sentí que teníamos una relación especial, un vínculo. Pero no, todo siempre fue un engaño, una falacia, una mentira brutal, pero de esas que califican como bondadosas; la Navidad no es más que un intento de los padres de hacer que sus hijos tengan ilusiones y conserven la inocencia.
En fin, terminé el capítulo con una duda plantada en mi cabeza, en mi inconsciente. ¿Era posible?
No, no lo creo.
Tal vez sí.
Nah.
Pudiese ser.
Debo desharcerme de esta duda.

"¡¡¡Mamá!!!", gritos, alaridos, desesperación. Mamá llega corriendo, me encuentra, tranquila en mi cama. Se alivia. "¿Qué ocurre?", le expliqué mi duda, mi frustración. Se entristeció al saber que su niña no suspiraría infinitamente cada 24 de Diciembre en la noche, ni se preocuparía de escoger las mejores galletas para el gordito en traje. No, se acabó. Se decidió por explicarme la verdad, mejor dicho, me explicó la mentira.

martes, 29 de noviembre de 2011

Recuerdos tangibles

Era una tarde, tranquila, serena. No recuerdo bien que día, sólo recuerdo que mis padres estaban de viaje -en Caracas- acompañando a mi abuela que no se sentía muy bien, dejándome así a la tutela de una niñera cuyo nombre no recuerdo. Me encantaba cuando mis padres no estaban; me sentía independiente, libre, dueña de mi destino y mis acciones, capaz de no comer cuando me servían lentejas o chuletas, con suficiente autoridad como para no bañarme, o tal vez dejar mi ropa en el suelo. Recuerdo claramente el sentimiento de libertad de aquellas ocasiones, esa en específico no fue una excepción.

De repente suena el teléfono, y como de costumbre, dejo bien claro que no planeaba contestarlo. La llamada era para mí. Rayos. Era mamá. ¡Qué fastidio! Estaba viendo televisión, o seguramente hacía algo -que en ese momento parecía- más importante que atenderla a ella. Como mujer madura de seis años, decidí que lo correcto que hablar con mi mamá, aunque no quisiera. Debía hacer el sacrificio.

"Aló mami", fueron mis palabras. No hizo ninguna de las preguntas de costumbre, ni me regañó al no pedirle la bendición. No. Nada de eso, tan solo se limitó a saludarme con una voz un tanto melancólica, la cual me extrañó un tanto. Después de pocos segundos de conversación, recuerdo claramente cuando me dijo "Andre, voy a pasarle el teléfono a tu abuelita. No va a poder contestarte, porque el doctor le dijo que no hablara. Dile cosas muy bonitas, ¿sí? Creo que le haría muy bien escuchar cosas buenas y bonitas de su nieta."

No me pareció nada extraño, así que conversé con ella. Le conté cosas del Colegio, varias veces le pregunté cosas, y me sentía un tanto mal al recordar que ella no podía contestarme. Debía sentirse incapacitada, pobre. Continué charlando con ella, diciéndole vanalidades de niña. Nada profundo. De repente, la voz de mi madre se volvía a escuchar al otro lado. "¿Ya?", me preguntó, queriendo saber si había terminado de hablar con mi abuela. Yo le dije que sí, puesto que no me parecía muy divertido hablar sola, sin respuestas del otro lado. Luego mi mamá me dijo "Despídete de ella, que ya se va a dormir."

"Duerme rico, Abu. Te quiero muchísimo. Sueña con los angelitos."

Mi mamá no volvió a coger el teléfono. Simplemente trancó.

Esa noche mi abuela hizo mucho más que soñar con los angelitos. Decidió volar con ellos. 

martes, 22 de noviembre de 2011

HAIKU

A pesar que todo lo referente al arte y cultura japonesa me perturba en cierta forma debido a una mi experiencia con cierta persona obsesionada con todo lo relacionado a Japón, al punto de ser ... escalofriante, y de que la poesía es algo que honestamente no me gusta, el Haiku me ha parecido muy interesante. Solo hay 2 normas para escribir un haikú; debe constar de tres versos, el primero debe ser de 5 sílabas, el segundo de 7 y el tercero de cinco otra vez. Probé y experimenté con él. Desafiantemente intrigante.

Tomando el ejemplo del haiku escrito por el japonés Koboyashi Issa;
"Donde haya hombres
habrá moscas, y habrá
budas también"

Aquí veo como el autor habla de que en la naturaleza de la humanidad como una sociedad, nunca se dejarán de observar a seres que se destacan, seres que son observados, admirados, y de igual forma, estarán los que se quedan atrás, los conformistas. Es así, las moscas y los budas vienen de la mano con ser humano y estar vivo dentro de una comunidad.

El resultado de mis experimentos con el haiku no es el mejor, tampoco fatal, tan solo son...

Pues si asfalto eres,
entonces tu riqueza
pobreza trae.

Tren, que pasas sin ver
el daño al llevarte
vientos de invierno.

Mojaste todos
los sentidos en las
lluvias del sol

Piensa, fijándose
en infinitas vistas
cuando sí muera.

Meta no alcanzada.

Después de que cierto profesor planteara una hipótesis que afirmaba que "no existe un disco musical en el cual no apareciera una canción que se tratara sobre el amor", decidí emprenderme en la tarea de refutar tal hipótesis.

Encontrar bandas no-clichés que no estén trilladas es una labor muy difícil, ya que no ser común, es lo común en nuestros días.

Después de buscar y rebuscar artistas entre artistas fascinantes y profundos, misteriosos y con mensajes escondidos, me topé con un cuarteto venezolano llamado "Rawayana". Es bien fácil; son cuatro chamines de Caracas -al estilo Amigos Invisibles- que dominan un reggae-fusión muy, muy, muy particular.

He aquí la lista de canciones que componen su disco "Licencia para ser Libre"
-Algo distinto
-El hilito
-El mundo
-Fuego azul
-Falta Poco
-Sabana
-Bahía
-La betonada
-Juan JuanCo
-Panochita
-Gatos oliva

Ya con el título de esta entrada pueden ver que ni con ellos tuve éxito.   :(  

De las once canciones que conforman Licencia para ser Libre, 7 tratan de amor (Bahía, Falta Poco, Algo Distinto, Fuego Azul, Panochita, Juan JuanCo y La Betonada), pero de la misma forma, una trata sobre la situación política en Venezuela (Gatos Oliva), otra sobre la globalización y el capitalismo (El Mundo), otra sobre la Gran Sabana (Sabana), y la restante.... Pues de un hilo.

El profesor tenía razón.

Pero me alegré de que la tuviese, porque por muy común y ordinario que sea, el amor es el sentimiento de inspiración más grande, y no es sino natural que aquel que tenga el don de compositor, exprese la belleza del alma a través de una melodía.

martes, 15 de noviembre de 2011

Satisface

Precipitado entró por la puerta del Hotel con nombre de testigo de aventuras, con una puerta que llamaba a lo secreto. En la recepción le entregaron la llave de su cuarto sin hacer pregunta alguna, después de todo, era el huésped más usual. Ya llevaba bastante tiempo viviendo allí, bajo un contrato que a partir de ese día terminaria para comenzar algo más siniestro. Fumó un cigarrillo a pesar de las prohibiciones y las advertencias de los trabajadores del lugar. Sus pies eran una marea imparable, excitados, incitados, agitados. No podía llegar al cuarto, pero tenía muy claro que era su destino y los dados no podían moverse. El momento fantástico relata que la puerta se abrió sola, aunque no fue así. La llave entró como la más perfecta composición, tanto así, que hasta parecía cómplice del relato de un hombre que se cegó entre lo real y lo ficticio. Mauro lo veía, allí echado, atónito por no estarlo, abrumado por no estarlo, iracundo por la tranquilidad de su alma. Estaba allí, con desplomarse podría tocarlo, podría sentir su frío, podría robarle la calidez que ya no tenía. ¿Cuándo había perdido su calidad de humano? ¿De buen samaritano?

Con una turbia calma se acercó al buró de la esquina, y contempló lo marchitas de esas flores de aquel lugar que era su hogar. Pero ya era muy tarde, otra vez su cuerpo se convertía en bestia y su sombra le gritaba que tomara sus impulsos y volara. Pero no. Esta vez recordaría lo que era el invierno, las risas, el sonido del brindis de los amantes, el viento al viajar por carretera. No se dejaría ser él mismo otra vez, no más. Debía recordarle a los suspiros que su verdad era una mentira, que su realidad era falsa, que sus ánsias no eran sinceras. Este no era un programa de televisión donde el corte lo mandaría a casa a descansar, a respirar, a regresar en sí, ni donde un momento a otro la hermosa actriz de carne y hueso sería cambiada por una muñeca falsa, plástica, de mentira, cuyo corazón no latía, cuyos gritos no reflejaban pavor, que no era capaz de pedir piedad. No. Esto era cierto y tangible, era eterno. Lo efímero de las cámaras estaba ausente, y ya no debía controlarse por estar rodeado de personas. La sangre era tan real como su hambre. El olor lo hacía sentirse vivo. ¡Qué delicia observarla! Lo delicado era infinitamente suyo. A medida que estos pensamientos cursaban su cabeza, volvía a sentirse atrapado, arrinconado, asesino de su súper-yo. Ya no quedaba más que hacer que resignarse a lo innegable de su universo; él estaba vivo, pero él no era él.

Comprendió lo complejo, descifró los misterios, entendió el significado de la nada y del todo. Cayó en el más oscuro abismo donde se enfrentó a la luz de la claridad. Y así fue como comprendió que sus pecados eran un derecho divino, y que si alguien podía tacharlo de loco, él podía ser perfecto. Todo tuvo sentido, sus palabras, sus acciones, sus deseos, su misión. Todo era culpa de aquel maldito papel de televisión que lo envolvíó en lo fabuloso de trasformarse al son de una sola palabra, acción.

Ya nada era diferente, el guión no era un pedazo de papel, era la Biblia, el Korán, el más sagrado libro.
Por tratar de ganarse la vida, tomó todas las que quiso.

Incluso la suya.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Cadáveres exquisitos

El morbo. El grandísimo morbo del ser humano.
Leer sobre tabúes es el divino placer de nuestra existencia. Creer que somos señores de una verdad inaudita, de un secreto fatal, de alguna anécdota trascendental.

"Cadáveres exquisitos" es una técnica para componer canciones, que se basa en unir frases sin desconocer la anterior. Carece de sentido. Caracere de sentimiento.

Pero te llama. Te intriga saber sobre el sexo de dos. Fascina a tus ojos las historias de infidelidades y novelas. Lo fatal de un suicidio, lo grandioso de una traición, el misterio de lo bohemio.

¿Quién no quisiera saber lo que esconde un rapsoda? Jugárselas de Morfeo y hurtar sus sueños, verlos, descifrarlos, y entender qué es lo que lo hace a él, dueño de aquello que nos hace curiosos.
Codicia de hacer de nuestra existencia, menos fatídíca que la del mortal.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

terrible hermosura

Vida.
¿Para qué coño vivimos?

Si nos basamos en la escuela psicológica del humanismo, la vida se resume a un par de conceptos muy básicos donde las incógnitas de la vida aparentemente desaparecen y nos queda la dura tarea de vivir sin la oportunidad de excusar nuestros fracasos -o nuestros fracasos en intentar- en los misterios que heredamos por el simple hecho de mirar hacia el frente.
Si creemos en ella, vivimos para alcanzar la autorealización, que es el conjunto de necesidades fisiológicas y psicológicas del ser humano.
Éste, mis queridísimos fantasmas, es el concepto más desilucionante y triste que existe.

Yo, quisiera vivir con la esperanza de que existe una razón sublime y veráz de que somos seres necesario, quisiera tener la certeza de que mi respirar es más que un proceso humano de reciclaje de Dióxido de Carbono. Quisiera que estar loco, siguiese siendo tan bello como lo fue en otros siglos.

Me niego a resignarme a un método que le pone nombre, apellido y finalidad a mis aspiraciones, y por tal continuaré con mi vida tratando de tener las agallas de respaldar mis palabras con acciones.

Soy humanista, según algunos, floja... Pero si me preguntas a mí, soy la única que no tiene nada que perder.

Así que ignoraré todos los avances y seguiré preguntando; ¿para qué coño vivimos?

martes, 8 de noviembre de 2011

En la nada

Siempre quise ser taxónoma, y tener en mis manos el poder de vuestras bocas. Siempre quise poder decidir sobre el nombre de lo tuyo y lo mío, lo nuestro y lo impropio. Quise ser dueña de las palabras que rodean un vocablo lleno de sentimientos que se vuelven incoherentes. ¿Qué nombre tiene ese sentimiento de envidia y pasión? No lo tiene, no lo hay. Porque nuestras lenguas –no las pasionales, sino las verbales– se basan en ideas que nuestra mente frágil decide expresar. Qué excelente sería tomar todas las palabras que alguna vez fueron pronunciadas, -desde habéis hasta sandunguear-, tomar esa fabulosa lírica de muchas existencias, la sabiduría de las mentes brillantes, las conjugaciones y las normas de personajes eternos, tomar todo ese legado lingüístico y.....
Destruirlo.

Tomar cada palabra, cada sonido, cada sílaba y movimiento oral y convertirlo en nada. Quitarle su significado y que cada una de ellas dijera lo mismo; infinito.
Cuando hagamos eso, ¿qué nos queda?
La grandeza de palabras como rimbombante, zarzamora, eclipse, virrey, cápsula, triturado, alquimia, sinvergüenza, elegancia, risueño y pipa.
La grandeza de un vocabulario raspao', donde decir “suplicantes básculas rodeadas de directrices trinaban las disimilitudes” tenga sentido, donde sea algo más que una poesía con ínfulas de grandes, creyéndose dueña del léxico de los grandes.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Leer de forma... ¡¿Interrogativa.?!

¿Qué dirías si te cuento que todo lo que fuimos, en aquel verano fugaz, todo lo que sentimos, todo lo que soñamos, todo lo que creímos cierto e innegable, no era más que la ilusión de un par de niños que querían vivir la vida de dos ciervos libres, irreverentes, imparables, indomables? ¿Olvidarías todos esas ilusiones y vivencias, historias y recuerdos, llantos y agonías, cantos, danzas, todas las injusticias y los vientos de pasiones que nunca llegaron pero que los sentimos en lo más vivo de nuestra sangre y nuestro cuerpo? ¿O harías como yo, que me ignoro y me olvido de mí misma, que decidí convertirme en invisible y tacharme de incoherente, de loca, porque no existe forma en el mundo, ni en este ni en ninguno, que esa forma de vivir tan dulce que fuimos capaces de crear juntos y que lleva tintes de primavera, con destellos de una confusa oscuridad juvenil que en lo más secreto nos llena de intriga y misterio y nos hace amarnos más, es falsa, de mentira, una fachada estúpida de nuestra realidad aburrida de ser el típico viajero del tiempo, que pasa y pasa, pero nunca llegará a su destino? ¿Dudarías de mí para confiar en nosotros?

¿Me siguirías viendo con esos ojos de cristal?

martes, 1 de noviembre de 2011

miércoles, 19 de octubre de 2011

Conceptos

Heme aquí, ante la interrogante de un significado perdido, sumergiéndome en lo incierto de plasmar, ante un público que ignora esta existencia, aquello que mi alter-ego considere relevante. Pues aquí quiero llamarme Martina, ya que mi hija no pudo. Aquí quiero tener 17 años, ya que mis padres tuvieron mal los tiempos. Aquí, soy una morena de 1.80 con piernas de 3 metros y ojos verde-oliva. Aquí soy lo que no soy, lo que definitivamente no fuí y ciertamente no seré.

Me encuentro confundida por una palabra, que es el adjetivo utópico, una realidad falsamente atribuída a nuestra cotidianidad, a lo vorágil, como seguramente diría cierto profesor. ¿A quién se le ha ocurrido ponerle nombre a nuestros sueños frustrados? Y es que nuestros anhelos llevan una característica común. El tuyo. El mío. El de los que nunca pudieron. El de los que creen que sí.

Por que girar porque se puede es divino, es un gozo que la vida nos dió, es esa risa repentina al echar el presente al viento y acurrucarse en un pasado que valió la pena. Eso es libertad. Que la mente vague y divague, y se centre y se arruine, solo para ser dichosa y poder elegir volver a comenzar. Eso es libertad. Gritarle al mundo en un susurro incompleto, que exprese toda la emoción que esconde una lágrima escurridiza. Eso es libertad. Es algo tan objetivamente imposible de describir, es algo que depende de tu color de ojos, de tus sueños de la infancia, de tu película favorita y de los olores que tuvo tu verano. Libertad es... Todo lo que se puede querer llegar en la vida. Es la dicha de ser uno, y si se es libre, ser dos.

Hoy mi libertad me permite pararme en lo inestable de las nubes en vez de lo firme del suelo de este infierno que llamamos tierra.

Pero este concepto sólo se aplica para mí... En éste día... Hoy... un aparente 18 de Octubre, de otro año bicentenario absurdo... Eso es libertad para mí, esta tal Martina Sinapellido, de 17 años eternamente el día de hoy, que mide 1.80 y a pesar de ser mi realidad efímera, ella anhela ser alguien más.

¿Qué es libre? ¿Quién es libre? ¿Quién lo decide?

Andre 'Martina' Black, pálida, pelirroja y definitvamente de tamaño bolsillo.